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INDUSTRIAS DE ALIMENTOS - NUTRICION

MATRICULA ABIERTA

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COMENTARIOS SOBRE LA COCINA PERUANA

 

Gastronomía peruana, entre el orgullo y la obsesión

Los niños peruanos quieren ser chefs en vez de futbolistas; los guisos y productos típicos son el motivo de las fiestas nacionales y locales, y la comida del lugar es el tema de conversación más recurrente y el mayor orgullo de los peruanos. Así es Perú, un país donde el orgullo por su gastronomía se convierte a veces en obsesión.

Gastronomía peruana, entre el orgullo y la obsesión(EFE)

Tal es la actividad culinaria en el país andino que las escuelas gastronómicas se multiplican por doquier, los programas de televisión sobre cocina se solapan y los locales de hostelería se expanden hasta representar el noventa por ciento del total de nuevas franquicias creadas en Perú desde 2007.

El protagonismo de la comida llega hasta el punto de que un paisano ha llegado a organizar un concurso de "las siete maravillas gastronómicas del Perú",en el que los platos más tradicionales del país son los participantes que compiten por ser los favoritos y obtener el voto de los internautas.

Cebiches, anticuchos, causas o ajíes de gallina son algunos de los guisos peruanos más populares que encabezan la lista de este certamen y que, junto a productos oriundos del país como el aguardiente de pisco, la quinua o la innumerable variedad de papas nativas, conforman la gastronomía peruana, una de las más antiguas del mundo.

Gastronomía peruana, entre el orgullo y la obsesión(EFE)

Entre las mejores del mundo

Una devoción por la comida que, aunque a veces llegue al empacho, no carece de fundamento, ya que la cocina peruana está considerada entre las mejores del mundo y cuenta con una diversidad de ingredientes incomparable con otras cocinas, como asegura el empresario y chef más prestigioso de Perú, Gastón Acurio.

"Los peruanos tenemos lo que nadie: una variedad de tradiciones gastronómicas y una biodiversidad que nos permite tener los mejores y más variados productos del mundo", destaca el chef.

Según Acurio, la comida peruana tiene una fusión de diferentes razas y culturas, como la china, japonesa, española, africana y árabe, que se han ido ensamblando a lo largo de la historia de Perú en unas fórmulas gastronómicas únicas y propias de los peruanos.

Este experto culinario, propietario de más de una treintena de restaurantes distribuidos por América y Europa, ha alcanzado tal relevancia y respeto para sus compatriotas que ha recibido ofertas para presentarse a la presidencia de la República y se ha convertido en el referente de los jóvenes peruanos.

En su opinión, los peruanos están "tan orgullosos" de su cocina porque se sienten representados en ella, pese a las diferencias culturales, raciales, sociológicas y geográficas que existen desde siempre en Perú.

Gastronomía peruana, entre el orgullo y la obsesión(EFE)

"Perú es un país acostumbrado a importar materias primas y cultura, pero en su comida ha descubierto un producto hermoso, terminado y capaz de seducir en el mundo", señala Acurio.

Lo cierto es que la variedad de cultivos que existe en Perú es envidiable y no solo por su inmensidad, sino también por la intensidad de sus sabores y colores que hacen parecer insípidos y descoloridos a muchos de sus pares cultivados en otros países.

Ello es apreciable en cualquier mercado del país donde verduras como calabacines o berenjenas son gigantes; los pimientos son más rojos, amarillos o verdes que en otras partes, y frutas como chirimoyas, mangos o papayas deslumbran por su tamaño y lustre formando una seductora paleta de colores ante la que es imposible resistirse.

Pero en la oferta gastronómica peruana los cultivos tradicionales se mezclan con una increíble variedad de sugerentes y extravagantes frutos amazónicos como el camu-camu, el aguaje o el pijuayo.

Con toda esta materia prima es imposible que los platos peruanos no deleiten hasta a los paladares más exigentes, ya que un simple pollo asado, un solomillo de atún a la plancha o un lomo salteado con arroz hervido se convierten en Perú en auténticos manjares.

Cuando la preparación es más elaborada se encuentran deliciosos guisos como "el chupe de camarones" (un suculento potaje de camarones de río, patatas, huevos escalfados, arroz y verduras) o el plato bandera de Perú: el cebiche, pescado marinado en limón con cebolla y ají, cuyo valor radica en el exquisito pescado de la costa peruana.

En consecuencia, no hay día en Perú que no se celebre un evento en torno a la comida autóctona como el festival de la gastronomía amazónica, el día nacional de la papa o la feria del lechón; convocatorias siempre concurridas debido al espíritu patrio y quizá también a las degustaciones gratuitas que se suelen ofrecer.

Gastronomía peruana, entre el orgullo y la obsesión(EFE)

Y si las celebraciones culinarias no son suficiente, las rutas gastronómicas cada vez se expanden más, especialmente en la capital, como una opción turística que atrae a gran número de extranjeros.

De hecho, el 42 por ciento de los turistas que visitan Perú asegura que la gastronomía fue uno de los aspectos que más influyó en la elección de este país como destino y el 91 por ciento de ellos considera la comida peruana "muy buena", según estadísticas del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.

Por ello, el primer contacto entre un extranjero y un peruano irremediablemente lleva a conversar sobre la comida nacional (da igual la hora, el lugar o la confianza entre los parlantes), ya que no hay pregunta que más le guste hacer a un peruano que la de: ¿qué te parece nuestra comida?.
Teresa Rodríguez.

GASTROQUIMICA - EL SISTEMA QUIMICO DE LOS ALIMENTOS

Por: Jaime Ariansen Céspedes – Instituto de los Andes

Estudiar los aspectos químicos de la alimentación humana, de por sí la ubica como una nueva ciencia básica, trataremos de explicar el comportamiento interno de la gastronomía en las diversas fases del proceso de cocción, preparación o ingesta.

Los procesos naturales estudiados por la química involucran partículas fundamentales (electrones, protones y neutrones), partículas compuestas (núcleos atómicos, átomos y moléculas) o estructuras microscópicas como cristales y superficies. Su comportamiento va calificar y condicionar el sabor, el color, el aromas y la textura de los alimentos.

Desde el punto de vista microscópico, las partículas involucradas en una reacción química pueden considerarse como un sistema cerrado que intercambia energía con su entorno. En procesos exotérmicos, el sistema libera energía a su entorno, mientras que un proceso endotérmico solamente puede ocurrir cuando el entorno aporta energía al sistema que reacciona. En la gran mayoría de las reacciones químicas hay flujo de energía entre el sistema y su campo de influencia, por lo cual podemos extender la definición de reacción química e involucrar la energía cinética (calor) como un reactivo o producto y por mágica extensión al campo del placer, la satisfacción que es energía pura y esta en el centro del supremo concepto de la existencia humana.

El sistema digestivo, en forma selectiva y con cientos de variantes y posibilidades transforma la energía de los alimentos en la vida misma, entiéndase energía vital, los pensamientos y las actitudes, movimiento y sentimiento, toda esta maravilla se logra a través de un complejo sistema de reacciones químicas.

Ahora por primera vez estamos tratando de entender sus muy complicados y perfectos mecanismos y podremos intervenir de una manera inteligente en el sistema, mediante la selección de alimentos,  añadiendo o bloqueando sustancias durante las diversas etapas del proceso, claro esta tratando de no abandonar el primigenio y puro concepto del arte, del simple y sublime placer de comer.

Vivimos en medio de un océano de energía, que condiciona los conceptos y realidades de la fuerza que permite el pensamiento y el movimiento, simplemente vivir.

Uno de los objetivos humanos en todo tiempo y lugar ha sido lograr mejor calidad de vida y su esfuerzo ha sido monumental desde el aspecto subjetivo del pensamiento simbólico y con la medicina tratar de corregir ciertos efectos, especialmente en el campo de la reparación o curación de las enfermedades, que son ocasionales desviaciones de lo correcto. Como contraposición trataremos de nutrirnos convenientemente, no enfermarnos comiendo bien y curarnos comiendo todavía mejor, entendiendo y participando en el protagonismo de los alimentos en el sistema de reacciones químicas de la digestión.

Ahora pretendemos analizar sus componentes y mecanismos, para dar un paso adelante en la epopeya de la vida, adelantándonos a los sucesos, se pretende entender el mecanismo químico de la digestión al trasformar los alimentos en energía que nos permite pensar, actuar y ser en mayor o menor grado felices.

En otra palabra la ciencia del tercer mileno, nos permite pasar de ser simples espectadores de la mas grande y perfecta creacion divina a activos y sabios protagonistas, siguiendo el primitivo concepto del esfuerzo eterno por conseguir mejores condiciones de vida.

La gran importancia de los sistemas biológicos hace que en nuestros días gran parte del trabajo en química sea de naturaleza bioquímica. Entre los problemas más interesantes se encuentran, por ejemplo, el estudio del desdoblamiento de las proteínas y la relación entre secuencia, estructura y función de proteínas.

HISTORIA DEL TÉ

 
 
Revista Mundo Natural
 

 

El té es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Existen más de 3.000 variedades. Se bebe desde hace miles de años y su consumo se ha extendido a casi todos los paises del mundo.

El término español "té" se deriva del dialecto chino amoy, en el que se pronuncia "tai". Surgió de los primeros contactos entre comerciantes holandeses y chinos del puerto de Amoy, en la provincia de Fujian.
Según la leyenda china, fue el emperador y erudito Shen Nung quien descubrió las propiedades beneficiosas del té. Una de sus sabias normas había sido la disposición de que, durante su reinado, toda el agua destinada para el consumo humano fuera previamente hervida.

Cuentan que un día, cuando Shen Nung estaba descansando junto a un árbol de té silvestre, una ligera brisa agitó las ramas, con tan buena fortuna, que algunas hojas fueron a caer en el agua que estaba hirviendo. La infusión resultante le pareció deliciosamente refrescante y reconstituyente y así fue como descubrió el té.

En ese entonces, la infusión se preparaba como medicina o tónico, con hojas tiernas de árboles silvestres. Para ajustar la oferta a una demanda creciente y garantizar una cosecha regular, los granjeros empezaron a
cultivar arbustos de té en sus pequeñas propiedades y se fue desarrollando un sistema de desecación y fabricación.

La popularidad del té creció rápidamente en China. Se entregaba como presente a los emperadores y empezó a encontrarse en tabernas, tiendas de vino y posadas. Incluso se usaban pastillas prensadas, como trueque en las relaciones comerciales con los turcos.

Los comerciantes de té se enriquecieron y los alfareros, plateros y herreros empezaron a fabricar elegantes artículos para tomarlo, que constituían un indicador de la riqueza y del nivel social de los propietarios.

La "edad de oro" del té corresponde a la época de la dinastía Tang. El té ya no era sólo un tónico medicinal, sino que se bebía tanto por sus propiedades reconstituyentes, como por placer.

Durante este periodo el té adquirió tal importancia, que un grupo de comerciantes encargaron al escritor Lu Yu que compilara el primer libro sobre el té, "Su Cha Ching", conocido como el "Libro Sagrado del Té", que
muestra claras influencias de la filosofía Zen y del Taoísmo. La forma de preparar el té, tan poética y bellamente expuesta por Lu Yu, quien veía en ella un modelo de orden y de la armonía que reina en todas las cosas, fue la que posteriormente sería introducida en Japón, precisamente por monjes practicantes del budismo Zen.

En la época de la dinastía Tang, las hojas tiernas recolectadas se hervían al vapor, se machacaban y se mezclaban con jugo de ciruela, hasta obtener una pasta compacta que se introducía en moldes, donde se prensaba para formar una especie de pastillas que se horneaban hasta quedar secas. Para preparar una infusión, se tostaba la pastilla hasta ablandarla para poder triturarla y se hervía el polvo resultante. Los sabores más habituales se obtenían añadiendo al agua cebollas dulces, jengibre, piel de naranja,
clavos o menta.

Más tarde, durante la dinastía Song, se preferían los aromas sutiles de los aceites esenciales de jazmín, de loto y de crisantemo.

El impacto que el té ha tenido en la historia y la cultura del pueblo chino es enorme. Entre las facetas más notables está su influencia en el desarrollo de una de las más importantes industrias tradicionales chinas: la porcelana. Aunque el arte de la porcelana había sido inventado en tiempos de la dinastía Tang, fue durante la dinastía Song cuando alcanzó el refinamiento que lo caracterizaría ya para siempre.

El té llegó a convertirse en un vehículo para la espiritualidad y la trascendencia. Sin embargo, su esplendor acabó drásticamente cuando en 1279, bajo el mando de Gengis Kahn, las hordas mongoles conquistaron Pekín y más tarde lograron apoderarse de todo el país.

Los invasores se interesaron poco por la cultura y las costumbres locales. La elite gobernante fue ajena a las sutilezas y refinamientos del té y éste pasó a ser un alimento más. Los mongoles lo tomaban con crema, acompañado de arroz o frutos secos. De hecho, cuando Marco Polo llegó a China, ni siquiera lo introdujeron al antaño imprescindible ritual del té. En sus escritos describe los esplendores de las ciudades chinas, pero no hay ninguna referencia al té.

A la muerte de Kublai Khan, sobrino de Gengis, comenzó a gobernar en China la dinastía Ming, que trató de revivir los antiguos esplendores. S volvió a practicar la ceremonia del té, al tiempo que la fabricación de la porcelana conocía un nuevo auge. Fue precisamente en esta época cuando se inventó el proceso de fabricación del té verde, tal como se sigue utilizando en la actualidad.

En 1644, China fue de nuevo conquistada, esta vez por los manchúes, quienes establecieron la dinastía Quing, que permanecería en el poder hasta el año 1912. Durante la dominación Quing, se inventaron los diferentes métodos para controlar la fermentación del té, lo cual dio como resultado las variedades oolong y negro. Desde entonces, las variedades del té se multiplicaron de un modo incesante.

Pero el hecho irreversible es que, al menos en China, el té nunca volvió ya a ser considerado como un refinado elíxir, capaz de estimular la poesía y la espiritualidad más sutil. Pasó a convertirse en la bebida popular por excelencia, como todavía lo sigue siendo en nuestros días.

Origen Japonés

Los japoneses nunca aceptaron por completo la leyenda del descubrimiento del té por el emperador chino Sen Nong. Para ellos, los secretos del té fueron traídos desde la India a China por Bodhidharma, el fundador del budismo Zen.

Se dice que al llegar a Cantón, le ofrecieron a Bodhidarma una celda en un templo de las montañas. Él hizo votos de permanecer nueve años despierto y meditando ; sin embargo, años después el sueño lo rindió. Al despertar, disgustado por su debilidad, se arrancó los párpados y furioso, los arrojó al suelo. En el lugar donde habían caído, nació una planta, como testimonio tanto de la debilidad como del sacrificio de Bodhidharma. Por ello, los monjes Zen recomiendan masticar las hojas en forma de párpado de dicha planta, para mantenerse alertas durante la meditación.

Se cree que las primeras semillas para cultivo las llevó Dengyo Daishi, un monje que estuvo estudiando en China y que a su vuelta las plantó en las tierras del monasterio. Cinco años después, sirvió una infusión elaborada con té de sus primeras plantaciones al emperador Saga, a quien, al parecer, le gustó tanto, que ordenó que se cultivase té en cinco provincias cercanas a la capital.

Cuando las relaciones entre China y Japón se deterioraron, el té dejó de ser apreciado y consumido en la corte japonesa, por tratarse de un producto chino. A principios del siglo Doce, la situación mejoró y otro monje japonés llamado Eisai fue el primero en visitar China. De vuelta, trajo consigo más semillas de té y las enseñanzas del budismo Zen.

El consumo del té y las creencias budistas evolucionaron de manera paralela y los japoneses desarrollaron una ceremonia compleja y única. Hasta la fecha, la ceremonia japonesa del té, Cha-no-yu, implica un modelo definido de comportamiento diseñado para crear un silencioso interludio durante el cual el anfitrión y los huéspedes tratan de revitalizarse espiritualmente y alcanzar la armonía con el universo.

La ceremonia del té capta los elementos esenciales de la belleza artística y de la filosofía japonesa. Combina cuatro ideas básicas : la armonía con las personas y con la naturaleza, el respeto por los demás, la pureza de corazón y espíritu, así como la tranquilidad. La ceremonia, que puede durar hasta cuatro horas, suele celebrarse en casa, en una habitación especial destinada a tal efecto, o en lo que se conoce como una "casa del té".

La llegada a Europa del té

El comercio con Oriente había estado siempre centrado en Venecia. A esta ciudad llegaban los exóticos tesoros orientales, básicamente seda, tintes y especias, para ser canjeados por mercancías europeas. Los mercaderes árabes fueron pioneras en llegar a China con sus caravanas y las primeras noticias sobre el té que los europeos conocieron fueron transmitidas por ellos.

Cuando el portugués Vasco de Gama logró hacer realidad el antiguo sueño de llegar a China por mar, se estableció una relación comercial con China basada en Macao. Los españoles, holandeses e ingleses se fueron incorporando a esta nueva ruta comercial, siendo recibidos siempre con gran frialdad por parte de las autoridades chinas.

El navegante holandés Jan van Linschooten publicó un relato de sus viajes a Japón, en los que detallaba la ceremonia japonesa del té. En 1606, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales llevaba a Europa el primer cargamento importante de té procedente de China.

Hacia 1630, la alta sociedad de Londres, Amsterdam y París se había aficionado por completo al té. Con la reducción de los precios, en las siguientes décadas el té fue conquistando a todos los países europeos; sin embargo, en muchos de ellos fue una moda pasajera. Alemania, por ejemplo, volvió rápidamente a su bebida tradicional: la cerveza. Francia, España y Portugal regresaron al café y al vino. Sin embargo, en Inglaterra, Irlanda y Rusia, el té llegó para quedarse.

Se dice que Anna, la séptima Duquesa de Bedford, fue quien tuvo la idea de tomar té a las cinco de la tarde, para evitar los tormentos del hambre entre el almuerzo y la cena. Por su parte, el Conde de Sandwich tuvo la idea de poner un relleno entre dos rebanadas de pan, el emparedado que en inglés lleva su nombre. Esta combinación de té y sandwiches pronto sirvió de pretexto para reuniones sociales.

El café Garraway de Londres fue el primer establecimiento público en el que se servía té. Su dueño anunció así la nueva y exótica bebida: "Activa el cuerpo, alivia los dolores de cabeza y la pesadez, elimina las obstrucciones del bazo, depura los riñones y es benéfico para los cálculos, facilita la respiración, protege de los sueños pesados, alerta el cerebro y refuerza la memoria".

Con el tiempo, el té se convirtió en una bebida popular, absolutamente indispensable y parte vital de la cultura en las islas británicas. Se le ligó a las diversiones de los jóvenes, siendo famosos los tés danzantes, que decayeron un poco durante la Segunda Guerra Mundial, pero que en algunas regiones perduran hasta nuestros días.

En un principio, todo el té consumido en Inglaterra era suministrado por los holandeses, pero los ingleses se decidieron finalmente a importarlos ellos mismos. La reina Isabel creó la Compañía de las Indias Orientales. Sus barcos, fuertemente armados para defenderse de los piratas, comenzaron a surcar los mares del Sur, trayendo de China cantidades de té cada vez mayores. Su poderío fue enorme, monopolizando durante 150 años todo el comercio inglés con China.

Los ingleses se dieron cuenta de que su comercio con China les resultaba altamente deficitario. Las importaciones de seda, porcelana y té excedían a sus exportaciones de lana, especias y algunos otros productos menores. La diferencia representaba grandes sumas de dinero. Por ello, en 1773 iniciaron un plan para aficionar a los chinos al opio hindú. El éxito fue inmediato.

Muy pronto, la adicción al opio desequilibró la balanza en sentido contrario y los cofres del tesoro chino comenzaron a vaciarse. Para detener los estragos que el opio causaba entre su gente, en 1800 el emperador prohibió su comercio, pero los ingleses hicieron caso omiso. En 1839 las autoridades chinas confiscaron 20,000 cajas de opio en el puerto de Cantón. Los ingleses atacaron a los chinos, iniciando así la primera de las cuatro guerras del opio.

Al finalizar cada una de ellas, los chinos fueron obligados a pagar fuertes indemnizaciones y a firmar un armisticio cada vez más desfavorable. Pero las desgracias para los chinos no terminaron ahí. En el horizonte se perfilaba ya lo que acabaría con su monopolio de muchos siglos sobre el comercio del té : las plantaciones de la India.

En 1823, unos nativos del norte de la India le ofrecieron cierta infusión al mayor Robert Bruce, de la guarnición de Assam. Convencido de que aquello no era otra cosa que té, pidió que se le mostrara la planta de procedencia y de inmediato mandó una muestra al jardín botánico de Calcuta, donde fue clasificada como Camellia assamica.

En 1838, un cargamento de té de Assam llegó a Londres, provocando los elogios más entusiastas por parte de los expertos, iniciándose a partir de entonces una verdadera "fiebre del té" en la India.

También prosperó en la isla de Ceilán, hoy Sri Lanka, que había sido una gran productora de café, hasta que una plaga destruyó todas las cosechas. Entonces, sus agricultores decidieron optar por el té. Actualmente, Sri Lanka es el tercer productor de té en el mundo.

Debido a los modernos métodos de cultivo establecidos por los ingleses y a la mecanización de los procesos de producción, en el último cuarto del siglo Diecinueve las exportaciones indias del té ya habían superados a las chinas, permaneciendo la India hasta el día de hoy como el principal productor y exportador mundial de té.

Rusia

La infusión llegó oficialmente a Rusia cuando el embajador chino le regaló al zar Alexis varios cofres de té.

En 1689, Rusia y China firmaron un tratado, estableciendo sus fronteras y acuerdos comerciales. Para mantener alejados a los extranjeros, los chinos exigieron que todas las transacciones se llevaran a cabo en un puesto fronterizo, distante casi 2,000 Kilómetros de Pekín y 5,000 de Moscú. El té era cargado en mulas a través de escarpadas montañas y después, a través del desierto del Gobi, era transportado por una caravana de camellos. Los rusos descargaban las pieles y cargaban sus camellos con el té y la seda, viajando de vuelta a través de Mongolia y Siberia, durante un año.

Debido a eso, el té en Rusia fue un artículo de lujo, hasta que la inauguración del ferrocarril transiberiano en 1800 generó una drástica reducción en los precios y la totalidad del pueblo ruso se convirtió en ferviente devota del té, como sigue siéndolo en la actualidad.

El té transportado a lomos de camello no iba en cofres de madera, sino en sacos. El humo de las de los campamentos iba impregnando poco a poco el té, confiriéndole un aroma especial, un poco ahumado, que fue durante muchos años la característica distintiva del té ruso.

Estados Unidos

El té era muy popular entre los ingleses que poblaban las nuevas ciudades americanas, sobre todo Boston. Pero en 1773 ocurrió un hecho que cambiaría para siempre la historia del té en los Estados Unidos. Unos colonos, conocidos como "Los hijos de la libertad", para protestar por los elevados impuestos del té, se disfrazaron de indios y echaron al agua un importante cargamento de té que se hallaba a bordo de unos navíos de la Compañía de las Indias Orientales, fondeados en el puerto de Boston. Inglaterra se enfureció y tomó represalias, pues al parecer los impuestos sobre el té eran destinados precisamente para las guarniciones militares de la colonia. El hecho es que la "Boston Tea Party", o "Fiesta de Té de Boston", como es conocido el incidente, fue uno de los sucesos que desencadenaron la guerra de la independencia de los Estados Unidos.

Después de la "Boston Tea Party", todos los patriotas cambiaron el té por el café, por lo que, al contrario de lo ocurrido en otros países colonizados por los ingleses, el consumo de té en los Estados Unidos fue siempre mínimo, aunque recientemente se ha puesto de moda el té verde, recomendado como una bebida sana.

En 1904 aparecieron en los Estados Unidos dos inventos casuales que revolucionarían para siempre el comercio del té en el mundo occidental.

En ese año, el comerciante neoyorkino Thomas Sullivan mandó a sus clientes muestras de sus mezclas de té en bolsitas de muselina. La sorprendente comodidad con que se preparaba el té con aquellas bolsitas hizo que
recibiera en pocas semanas cientos de pedidos. El primero en patentar una bolsita de té fue Thomas Lipton.

Por otro lado, en la Feria Mundial de San Luis, el inglés Richard Blenchynden ofrecía en su stand té de la India. Debido al intenso calor reinante, las ventas no se estaban desarrollando como él esperaba, por lo que se le ocurrió servir el té con hielo. El éxito del té helado fue instantáneo, dando origen a una floreciente industria.

Tipos de té

Todos los tés provienen de las hojas de la Camellia Sinensis, una planta perenne de la familia de las camelias que crece en climas subtropicales. Se clasifican en tres tipos, según cómo se los procese: negro, verde y oolong. Las 3,000 variedades de té se deben a diferencias tales como clima, región y condiciones de suelo.

El verde es té sin fermentar. Las hojas son calentadas con vapor, lo que permite que el color y sabor sean lo más parecido posible a los de las hojas de té en verde.

El té negro se obtiene triturando las hojas recién cosechadas y dejándolas expuestas al aire. Este proceso de fermentación cambia el color de las hojas, de verde a café y, una vez secas, a negro, lo que produce un sabor delicioso y un color profundo.

El procesamiento del té oolog es igual al del té negro, salvo que el tiempo de procesamiento enzimático es más corto, lo que produce un color y un sabor intermedios entre los del té verde y el negro.

Los tés aromatizados son el resultado de mezclar tés ya procesados, con especias, hierbas, pétalos de flores o aceites de frutas.

Entre los tés aromatizados clásicos están los de jazmín y rosas. Entre los nuevos tés aromatizados existe una gran variedad. Los más populares son de cereza, cítricos, canela, menta y frutos del bosque.

El Earl Grey, después de 100 años, sigue siendo el té perfumado más famoso del mundo. Se trata de una mezcla a la que se añade esencia de bergamota. Earl Grey significa Conde Grey y se dice que fue mezclado por un mandarín chino para dicho personaje, quien fuera primer ministro británico, en agradecimiento por haber terminado con el monopolio de la Compañía de las Indias Orientales.

La degustación del té la realizan los corredores de té, quienes los catan antes de la subasta. El degustador actúa de modo similar al catador de vinos: sorbe el té rápidamente, a fin de que llegue a las papilas gustativas y luego hace circular el liquido en la boca para apreciar el sabor, antes de echarlo en una escupidera especial.

Los grandes tés se envasan y comercializan puros; son de excelente calidad, con el nombre de la plantación. Otros se mezclan con tés de otras plantaciones o áreas de producción. La razón es que los tés de cada
plantación, como el vino, pueden variar de sabor y calidad de un año a otro. Algunos prefieren los tés puros y disfrutar de estas sutiles variaciones, mientras que otros prefieren que cada vez que compren un tipo de té, el sabor de la infusión sea idéntico.

Después del agua, el té es la bebida que más se consume en el mundo. Cada día se toman 1,500 millones de tazas de té. Su preparación está abierta a la imaginación y al gusto de cada pueblo.

En China, los tés más populares son los verdes y los aromatizados. En los hogares siempre se ofrece té a las visitas, y en los restaurantes se sirve, antes de la comida y como digestivo. En las fábricas y oficinas hay unas teteras grandes con agua hirviendo y bolsitas de té en cada escritorio. Los trabajadores del campo se llevan calabazas o tarros con té para tomar durante el día.

Casi todos los salones de té tradicionales se cerraron durante la Revolución Cultural, en la que beber té se consideraba una "actividad de ocio improductiva", pero ahora los salones más famosos han sido renovados y han recuperado la popularidad de antaño.

En Japón, el té preferido es el de hoja verde y miles de hombres y mujeres asisten a unas escuelas especiales para aprender a realizar la ceremonia del té. Sin embargo, las cosas están cambiando y ya son muchos los que beben té negro con leche, al estilo británico.

En el Tíbet, el té se considera una ofrenda sagrada y se prepara diariamente con gran esmero. Para preparar el té verde salado o tsampa, se muele un trozo de té prensado, se hierve unos minutos en agua, se cuela y se mezcla con mantequilla de yac, un animal parecido a la vaca, y sal. Se sirve con una tarta de cebada o maíz.

El té es la bebida favorita de los indios. Se sirve al estilo británico, o también se hierve con agua, leche y especias. En los puestos callejeros se vende té muy fuerte con azúcar y leche. También es habitual tomarlo en las estaciones o en los trenes de la India.

En Turquía, se bebe más té que café, a pesar de la creencia popular. La infusión, negra y fuerte, se cuela y se sirve en pequeños vasos curvados. Se toma a cualquier hora en casa, en los restaurantes o en la oficina. El té es tan importante en la vida doméstica, que las madres comprueban que las futuras nueras sepan cómo preparar una infusión.

En Irán y Afganistán, el té es la bebida nacional. El té verde se bebe para saciar la sed, mientras que el té negro se toma para entrar en calor, ambos con mucho azúcar. Los comensales se sientan con las piernas cruzadas en el suelo sobre unas esteras y sorben el té en unos recipientes de porcelana de colores vistosos.

En Rusia, tanto el té verde como el negro se toman sin leche, en vasos con un asa de metal. Antes de sorber el té, los rusos se ponen en la boca un terrón de azúcar o una cucharada de mermelada.

Los egipcios son grandes bebedores de té, amantes de la infusión fuerte, dulce y sin leche. En los cafés se sirve en vasos sobre una bandeja, junto con un vaso de agua, azúcar, una cuchara y menta.

En Marruecos, el té se sirve en vasos sobre bandejas de plata. En los hogares marroquíes, el hombre es el encargado de servir el té y lo hace desde una cierta altura, para que la superficie de cada vaso de té quede
ligeramente espumosa.

El té sigue siendo la bebida favorita de los británicos, a pesar de que su consumo está experimentando un ligero descenso. La costumbre de añadir leche al té se originó a finales del siglo Diecisiete y, en la actualidad, casi todas las mezclas destinadas al mercado británico están concebidas para tomarse con leche.

Propiedades

La cafeína es uno de los componentes más importantes del té y actúa como un estimulante suave. Todos los tipos de té la contienen, pero el té verde tiene menos que el oolong y éste menos que el negro. El té contiene la mitad de cafeína que el café. El cuerpo absorbe rápidamente la cafeína del café, lo que provoca un inmediato incremento de la actividad cardiovascular. En cambio, los efectos de la cafeína del té se dan más lentamente, pero son más duraderos.

Quienes toman té dicen que puede estimularlos o calmarlos, dependiendo de la ocasión. Otros lo consideran una bebida refrescante. Estos efectos, aparentemente contradictorios son conocidos como las "3 eres" del té:
revive, relaja y refresca, que se resumen como "restauración".

La sabiduría popular atribuye al té beneficios para la salud. La investigación más reciente ha descubierto que su consumo contribuye a un menor riesgo de enfermedades cardíacas, ya que contiene antioxidantes benéficos denominados flavonoides, que ayudan a mantener sanas las células y los tejidos.

El té no contiene calorías, pero sí varias vitaminas y minerales, incluyendo flúor, que ayuda a proteger el esmalte de los dientes de las caries y fortalece los huesos.

En los últimos años se ha producido un creciente interés por el té y ha aumentado la demanda de tés puros de calidad, lo que ha dado lugar a una mayor variedad en el mercado. La elección individual del té debe basarse exclusivamente en las preferencias y gustos personales.

Los que prefieran un té ligero y con un sabor suave, optarán por los tés oolong. Para quienes aprecian las cualidades refrescantes y aromáticas del té verde, son ideales los tés de China y Japón. Los aficionados a las infusiones más fuertes elegirán el té negro.

Como conservarlo y tomarlo

El té debe guardarse en un lugar seco y fresco, alejado de fuertes olores, ya que absorbe los aromas con gran facilidad.

La calidad del té en bolsitas ha mejorado durante los últimos años, ya que algunas compañías las confeccionan con tés puros de gran calidad, conscientes de la demanda existente, dada su comodidad.

Las bolsitas de té proporcionan una infusión más rápida y fuerte, pero sin la sutileza y calidad del té de hoja suelta. Pierden su aroma y calidad con mayor rapidez que el té de hoja suelta; este último se conserva hasta dos años y las bolsitas sólo de 4 a 6 meses.

El té debe preparase con agua hirviendo, no caliente, ya que requiere de una alta temperatura para extraer la escencia de las hojas.

A pesar de que la adición de leche a una taza de té es una simple cuestión de gusto personal, hay que tener presente que la leche estropea el sabor de los tés más ligeros.

En cuanto a la cuestión de qué debe servirse primero en la taza, la tradición insiste en que debe ser la leche, para reducir el riesgo de que se quiebre la porcelana al verter el té caliente. Además, así se mezclan mejor. En cualquier caso, no existen normas estrictas.

LA CULTURA DEL TÉ

 
Mucho más que una infusión que se toma caliente, el té es cultura, historia, filosofía, tradición y costumbre. Tomar una buena taza de esta bebida nos relaja, y estimula todos nuestros sentidos.

TEXTOS. SOLEDAD GARNERO - EL LITORAL.COM

“....El sabor del té posee un encanto sutil que lo hace irresistible y muy particularmente susceptible a la idealización. El té no tiene la arrogancia del vino, el individualismo conciente del café ni la inocencia sonriente del cacao...”

Okakura Kakuzo.

La palabra castellana “té” proviene del término “t’e” (pronunciado “tai”) perteneciente al dialecto chino amoy.

La palabra pasó a Europa como resultado de los primeros contactos entre los comerciantes holandeses y los barcos chinos del puerto de Amoy, en la provincia china de Fujian. Dichos comerciantes adoptaron la palabra en la forma holandesa “thee”, que los alemanes transformaron en “tee”, los españoles en “té”, los italianos en “tè”, los daneses, noruegos y suecos en “te” (igual que los malayos), los húngaros e ingleses en “tea”, los franceses en “thé”, los finlandeses en “tee”y los lituanos en “teja”. Fuera de Europa, la palabra tampoco perdió su raíz original, convirtiéndose en “ta” en coreano, “tey” en tamil y “thay” en cingalés. El lenguaje científico mantuvo el término “thea”.

Pero también el chino mandarín tenía un término parecido para denominar a esta planta, que era “c’a”. Este derivó a “ch’a” en cantonés y pasó como “cha” al portugués (ya que Portugal comerciaba en Macao, de habla cantonesa), al persa, al japonés y al hindi; y evolucionó a “shai” en árabe, “ja” en tibetano, “chay” en turco y “chai” en ruso. Del portugués se tomó la forma castellana “cha”, empleada en el siglo XVII y en la Nueva España.

BREVE RESEÑA

En China se bebe té desde tiempos inmemoriales. Hay registros que datan del siglo X antes de Cristo, pero que mencionan que dieciocho siglos antes había chinos que vertían agua recién hervida sobre hojas secas de té y luego se la tomaban entre manifestaciones de gusto y de tibieza.

A principios del siglo IX, se dice que llega a Japón a través de los monjes budistas, quienes pasaron de contrabando por la frontera hojas escondidas bajo sus túnicas. Los monjes lo utilizaban como estimulante para estar alertas en sus horas de meditación, ya que para ellos tomar el té era una ceremonia ligada al espíritu.

Esta infusión llegó a Europa mucho después, a través de los holandeses y los portugueses, en el siglo XVII. En la década de 1650, Inglaterra se convirtió en la mayor potencia europea del té, gracias -en parte- a su especial relación con sus colonias en la India. Los ingleses exportaron su costumbre de beber té a Norteamérica.

LA PLANTA DEL TE

El té es un arbusto de la familia de las camelias (Camellia Sinensis) de hoja pequeña, resistente al frío. En estado silvestre puede alcanzar de diez a quince metros de altura pero la planta bajo cultivo es podada para limitar su porte, favoreciendo la generación de nuevos brotes y hojas, y facilitando la cosecha.

Aunque originario de los bosques montañosos situados en los límites de India y China, el té se produce hoy en los cinco continentes. Se cultiva con éxito desde el nivel del mar hasta los 2200 metros de altitud, obteniéndose producciones de alta calidad en las zonas de alturas superiores a los 1200 metros. La región tealera argentina comprende las provincias de Misiones y Corrientes.

TIPOS DE TÉ

Es un error considerar que los distintos tipos de té (blanco, verde, oolong y negro) provienen de plantas diferentes. En realidad, éstas son variedades de la misma planta que adquieren diversos colores, sabores y aromas debido a los distintos procesos a los que son sometidas las hojas de la Camellia Sinensis, en las distintas etapas de su elaboración.

Las hojas pueden presentarse enteras o partidas, fermentadas total o parcialmente, o sin ningún grado de fermentación.

Los distintos tés cambian su sabor y características por la región de donde provienen, por eso son conocidos por su denominación de origen.

- Té blanco: originario de China, se elabora con los capullos más pequeños y jóvenes de la planta que no estuvieron expuestos al sol. Cuando los brotes empiezan a despuntar, se recolecta a mano el retoño, recubierto de unos finos vellos de color blanco plateado. La cosecha se seca al sol; no se la somete a la acción del calor, ni al enrollado o prensado. Los brotes se conservan enteros confiriéndole al té un fino aroma floral. Las hebras tendrán un color verde con tonalidades blancas y plateadas y su licor será de un amarillo pálido.

- Té verde: se elabora aprovechando sólo las dos primeras hojas y el brote. Se somete un instante al calor de vapor para detener la oxidación, luego se enrolla y se seca al sol y/o a la sombra. Las hebras son verdes con un brillo apagado. Los mejores provienen de China (Dragonwell, Yunnan) y Japón (Gyokuro, Genmaicha, Matcha).

- Té oolong: significa “dragón negro”. Los brotes tiernos son secados al aire libre entre 30 y 60 minutos y luego se los deposita en una habitación cerrada durante unas horas. El tratamiento continúa con un secado a 70º durante algunos minutos. Al resecarse, el proceso de fermentación se detiene. Su elaboración, semifermentada, es una de las más difíciles y costosas. Se caracteriza por mantener un gran perfume y un gusto muy aromático en la taza. El principal productor de esta variedad es Taiwán.

- Té negro: las hebras están fermentadas entre un 80 y 100%. Luego de la recolección sus hojas se secan unas horas y luego pasan por un período de fermentación más prolongado, lo que le confiere su color dorado y su intenso sabor. Estas cualidades hacen de ésta la variedad más elegida y consumido en el mundo. Los más conocidos son Lapsang Souchong (China), Darjeeling (India) y Ceylón (Sry Lanka).

- Té Pu-Erh: (erróneamente conocido como té rojo) lleva el nombre de una pequeña ciudad de la provincia de Yunnan, China. Es famoso como té medicinal. Se prepara con la cosecha de verano, sometiéndolo a la acción del vapor y luego al tratamiento con hongos. Luego se envasa un tiempo prolongado, conservando así su color rojo y su sabor terroso.

PROPIEDADES

El té blanco es llamado también “de la longevidad” ya que es el antioxidante más potente que nos ofrece la naturaleza por su alto nivel de polifenoles.

El té verde es diurético, mejora la circulación, previene la diabetes y la presión alta. Tiene un alto contenido de flúor. Alivia los síntomas de la menopausia, previene la artritis, refuerza el sistema inmunitario, alivia cefaleas y elimina toxinas reduciendo la absorción de colesterol y triglicéridos. Es un aliado contra las enfermedades cardíacas, el envejecimiento celular y las enfermedades degenerativas. También es anticancerígeno.

El té negro ayuda a prevenir la osteoporosis, las caries y el cáncer de colon. Mantiene la mente despierta, alivia la fatiga, aumenta la irrigación cerebral y combate las cefaleas.

El Pu-Erh ayuda a combatir el sobrepeso, elimina el colesterol nocivo, los triglicéridos y el ácido úrico en la sangre; desintoxica y depura, ayudando a eliminar el alcohol almacenado en el organismo, combate depresiones ligeras.

En síntesis, el té es mucho mas que una infusión que se toma caliente. El té es cultura, historia, filosofía, tradición y costumbres. Por último recuerden que tomar una buena taza de té nos relaja y estimula todos los sentidos.

PUROS Y BLENDS

Un té puro es aquel que desarrolla sus características originales, auténticas de cada variedad de la Camellia Sinensis, sin agregado alguno. Un blend resulta de combinar diferentes variedades e ingredientes como especias, dulces, esencias, flores o frutos; aunque siempre las hojas de té son el insumo principal.

 
 

Los distintos tés cambian su sabor y características por la región de donde provienen. son conocidos por su denominación de origen.

 

Rooibos

El Rooibos (Aspalathus Linearis) es una planta de origen sudafricano cuyo nombre en idioma afrikáans significa “arbusto rojo”. Con las hojas de este arbusto se prepara una infusión que no contiene cafeína y es pobre en taninos, conocida como “té rojo” (aunque nada tiene que ver con la Camellia Sinensis). Las hojas del árbol se dejan oxidar al sol y se refiere popularmente a este proceso como una especie de fermentación. Esta técnica oxidativa es la que le proporciona a la planta el sabor y el color rojo característico. Existe igualmente una producción no fermentada (es decir, no oxidada) que se denomina “Rooibos verde” (pretendiendo hacer una denominación similar con el té verde); esta variedad se comercializa a un precio mayor que la variedad fermentada y posee un color amarillento.

El Rooibos tiene un efecto relajante y antiespasmódico. Es eficaz contra los cólicos y rejuvenece la piel. Posee un alto contenido de antioxidantes, de minerales (hierro, flúor, potasio, etc) y vitamina C. Es una infusión que puede ser consumida por niños (no posee cafeína).

LOS INICIOS DE LA GASTROFÍSICA

El Aristóteles de Rafael

Por: Jaime Ariansen Céspedes – Instituto de los Andes

Todas las etnias y las civilizaciones de una u otra manera han tratado de entender y explicar los fenómenos de la naturaleza en general y de la nutrición humana en particular. Comenzando por reconocerlo hasta alcanzar una admiración sin limites y luego convertirlos en simple y elemental religión.

Por el  camino de lo más fácil o disponible a la tecnología que disponían, el ámbito de la observación fue más espiritual que físico, por lo tanto lo que podemos llamar como la filosofía natural es el primer paso en nuestra investigación de la Gastrofísica.

Los primeros investigadores clásicos son Aristóteles, Tales de Mileto y Demócrito que trataron de explicar las características de los fenómenos y ocurrencias que diariamente encontraban en la naturaleza. Por lo tanto su palabra y obra serán naturalmente los siguientes capítulos de nuestra investigación.

Las  explicaciones iniciales de la inmensidad del universo generalmente fueron erradas, pero alcanzaron el suficiente nivel  para iniciar el trazo de la ruta que nos ha conducido a la maravilla científica del siglo XXI

Algunas de estas teorías aurorales, han tenido validez durante miles de años especialmente cuando eran avaladas por grandes organizaciones, por ejemplo la teoría geocéntrica de Aristóteles que contaba con la aceptación de la Iglesia Católica.

La Teoría geocéntrica es una antigua teoría de ubicación de la Tierra en el Universo. La coloca en un lugar preferente del cielo y los astros, incluido el Sol, girando alrededor de ella.

Creer que la Tierra es el centro del universo, es una opinión obvia y primitiva de quienes no se podían explicar otra solución a las características que presentan los movimientos de los cuerpos celestes, esto es, el camino celestial de los planetas.

El geocentrismo estuvo vigente en las más remotas civilizaciones. Por ejemplo, en Babilonia era  la visión primigenia del universo y  su versión fue completada por Claudio Ptolomeo en el siglo II en su obra El Almagesto, en la que introdujo la sofisticación científica de los llamados epiciclos, ecuantes y deferentes, este planteamiento estuvo en vigor hasta el siglo XVI cuando fue reemplazada por la teoría heliocéntrica.

Después de la primera era de los clásicos, vino el oscurantismo de la edad media, donde prácticamente no existieron cambios importantes, recién en la época de las luces del renacimiento aparece otro gran personaje en escena.

Nicolás Copérnico, el verdadero padre de la astronomia moderna, en el año 1543 publica su manifiesto De Revolutionibus Orbium Coelestium.

Esta obra dedicada al Papa Pablo III, está dividida en seis volúmenes: El primer volumen contiene una visión general de la teoría heliocéntrica, y una corta explicación de sus ideas del universo.

El segundo volumen es teórico y habla de los principios de la astronomía esférica. También contiene una lista de estrellas.

El tercer volumen habla principalmente de los movimientos del sol y de lo relacionado con ello. El cuarto volumen contiene descripciones similares de la luna y de sus movimientos orbitales. Los quinto y el sexto volúmenes contienen una explicación resumida del nuevo sistema.

El sistema propuesto constituye una hipótesis matemática que trata de explicar el movimiento de los planetas y otros cuerpos celestes y que no se traduce forzosamente en una realidad. Posteriormente Johannes Kepler mostró que dicha explicación había sido añadida por el filósofo luterano Andreas Osiander. El principal objetivo del prólogo parecía ser suavizar las controversias religiosas que el cambio de un sistema geocéntrico a un sistema heliocéntrico que de todas maneras causarían..

En 1546 un sacerdote dominico, Giovanni Maria Tolosani, escribió el tratado De veritate Sacrae Scripturae denunciando la teoría copernicana y defendiendo la verdad absoluta de la Biblia. La argumentación usada por Tolosani en esta obra se encuentra de nuevo en las acusaciones hechas contra el pobre Galileo.

Hemos encontrado como una novedad académica que la Universidad de Salamanca en España en 1561, no la critica y califica a la obra de Copérnico como una lectura opcional y años después en 1594 como una lectura obligatoria, Aceptándola tácitamente.

En 1584 el teólogo español Diego de Zúñiga (1536-1598) dicen su libro In Job Comentaría que el heliocentrismo de Copérnico no era incompatible con la fe católica. Pero, la Iglesia condenó la tesis incluyendo todos los escritos que de una u otra manera la apoyaban en la temida lista de libros prohibidos.

Terminamos este capitulo, diciendo que ahora podemos afirmar que la nutrición esta relacionada con diversos sucesos físicos trascendentes. Comidas relacionadas con el Sol y la Luna y estudios recientes con la luz y el sonido, que califica y modifica el comportamientos de sabores, aromas y nutrientes. ¿ no les parece fascinante la gastrofísica ? - jac

LA GRANADA

Granada, la fruta milagrosa para la piel

El poder antioxidante de esta exótica fruta originaria de Asia le proporciona al cutis elasticidad, hidratación y le da una aspecto luminoso. Conoce más sobre sus atributos.

Foto: Gentileza Weleda

Foto: Gentileza Weleda

El paso del tiempo es inexorable y las necesidades de la piel se modifican, cambian y transforman. Las fuerzas habituales que combaten los radicales libres -principales responsables del envejecimiento cutáneo- van disminuyendo; la regeneración celular se hace más lenta, así como la producción de colágeno y elastina. Como consecuencia de estos cambios y especialmente a partir de los 40 años, la piel pierde firmeza y elasticidad, se vuelve más fina y seca, luciendo menos vital y luminosa.

Así como éstos cambios se manifiestan exteriormente, también la mujer en este período se afianza como persona; cambian sus desafíos y metas personales. Esa madurez se nota en su forma de ser, carisma, carácter y autoestima ya que se aprecia la experiencia acumulada de la vida vivida. La piel, en tal sentido, juega un rol fundamental al ser un espejo del bienestar físico y anímico. Una piel sana, tersa y luminosa, en combinación con la personalidad y carisma, se convierte en una belleza natural que resplandece desde el interior.

En esta etapa, una alternativa clave para la mujer es el cuidado facial a través de productos cosméticos que contengan granada. Weleda, marca de origen alemán dedicada a la elaboración de preparados con orientación antroposófica y cosmética natural, elaboró un línea de cuidado facial reafirmante que cuenta entre sus ingredientes con granada. Esta cuenta con principios activos biológicos que estimulan las propias fuerzas naturales de regeneración de la piel, atenúan los signos de la edad y la vuelven más firme.

El protagonismo de la granada biológica

Identificada como símbolo de la belleza femenina en muchas culturas desde hace siglos, las semillas de ésta fruta esconden una verdadera joya de la cosmética: un aceite de alto poder antioxidante y regenerador que ayuda a neutralizar los radicales libres y protege la piel del envejecimiento cutáneo. “Las granadas que Weleda utiliza proceden de cultivos biológicos de Turquía y bajo el sol del otoño, las granadas maduras se cosechan muy temprano por la mañana cuando contienen la más alta concentración en vitaminas y flavonoides. El valioso aceite obtenido de las semillas es el secreto de la nueva línea y de su eficacia”, destaca María Ester Siri, cosmiatra de Weleda.

Estos y otros productos han sido desarrollados para retardar de forma natural el proceso del envejecimiento cutáneo, atenuar las arrugas y reafirmar la piel a base de los valiosos principios activos de la granada biológica. La piel mejora su elasticidad, se vuelve más tersa, radiante y naturalmente bella. Un suave aroma natural y femenino acompaña a cada aplicación que verdaderamente inspira los sentidos. Fuente: Weleda www.weleda.com.ar

SALSA PARA PARRILLAS

Por Alicia Anavi y Leticia Radavero/ ES, http://www.grupoq.com.ar

Prepara una salsa BBQ casera

Además de ser fácil de preparar, es ideal para aportarle sabor y humedad a las carnes.

Cordero asado con salsa barbecue. Foto: Glow Images.

Cordero asado con salsa barbecue. Foto: Glow Images.

Si bien existen diferentes tipos de salsa BBQ, la más tradicional de ellas se elabora a base de salsa de tomate, mostaza y vinagre variando en las más diversas texturas, desde las corredizas y livianas hasta las más espesas y pegajosas. Se puede emplear tanto antes, durante como después de la cocción de las carnes, aunque la única precaución a tener en cuenta es la de evitar usar durante la cocción aquellas que cuyo contenido en azúcar sea demasiado elevado ya que se quema fácilmente pudiéndole alterar el sabor de las carnes.

Preparación

Los ingredientes de esta salsa son varios aunque fáciles de conseguir:

1 cucharada de aceite de maíz

2 dientes de ajo picado

150 g de ketchup

150 g de puré de tomate

1 cucharada de salsa Worcestershire

60cc de vinagre de vino

1 cucharada de mostaza

1 cucharada de miel

Gotas de salsa tabasco

1 cucharada de azúcar negra, orégano, pimentón, sal y paprika a gusto.

Cocinar en el aceite de maíz el ajo picado hasta que esté tierno, luego incorporar el resto de los ingredientes y dejar cocinar a fuego bajo durante 20 a 30 minutos aproximadamente, removiendo de tanto en tanto para evitar que se queme. Pasado éste tiempo, enfriarla a temperatura ambiente y llevarla a la heladera donde se la deja reposar un día para mejorar el sabor.

Existen otras variantes a esta salsa que se puede elaborar con vinagre de manzana, o con granos de mostaza. No importa cuál de ellas elijas, solo ten presente que esta salsa es ideal para acompañar las famosas costillas de cerdo.